Cuando el precio del WTI sube 10 dólares en los mercados de futuros de Nueva York, el efecto no llega al surtidor de forma inmediata ni uniforme. El recorrido entre un barril de crudo y un litro de gasolina pasa por varias etapas, cada una con sus propios costos y márgenes. Y en América Latina, los gobiernos intervienen en distintos puntos de esa cadena.
La cadena del precio: cuatro eslabones
1. El precio del crudo de referencia
El WTI y el Brent son los dos grandes benchmarks mundiales. La mayoría del crudo que se compra y vende en el mundo tiene un precio ligado a uno de los dos, con un ajuste por calidad y logística. El crudo Maya mexicano, por ejemplo, cotiza con un descuento frente al WTI por ser más pesado y contener más azufre.
2. El costo de refinación
El petróleo crudo no se puede usar directamente. Las refinerías lo transforman en gasolina, diésel, jet fuel y otros derivados. Este proceso tiene un costo: el llamado margen de refinación. Cuando el petróleo sube mucho, las refinerías pueden comprimir temporalmente sus márgenes, lo que amortigua parte del alza para el consumidor. Pero si el precio se mantiene alto durante semanas, los márgenes se recuperan y el traslado al precio final es completo.
3. Los impuestos y tasas
En la mayoría de los países de América Latina, los impuestos representan entre el 20% y el 40% del precio final en el surtidor. En México, el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) a los combustibles puede ser negativo cuando el precio internacional es alto: el gobierno reduce el impuesto para contener el precio al consumidor. Este mecanismo funcionó como amortiguador durante los picos de 2022, pero tiene un costo fiscal directo.
4. La distribución y el margen del distribuidor
El traslado del producto desde la refinería hasta la gasolinera añade un componente de logística y margen comercial que varía por región. En países con geografía difícil, como Perú o Bolivia, este componente puede ser significativo.
Por qué el traslado no es inmediato
Entre la compra del crudo y la venta del combustible hay un desfase de semanas. Las refinerías compran crudo hoy, pero lo procesan y venden el producto terminado 30 o 45 días más tarde. Por eso, cuando el WTI sube abruptamente, los precios en el surtidor tardan entre dos y seis semanas en reflejar el nuevo nivel.
El desfase funciona en ambas direcciones: cuando el petróleo baja, la gasolina tampoco baja de inmediato.
Los mecanismos de estabilización en América Latina
Varios países de la región tienen fondos o mecanismos que intentan suavizar la transmisión del precio internacional al consumidor:
México usa el IEPS como estabilizador automático. Cuando el precio de referencia internacional supera un umbral, el IEPS se vuelve negativo, es decir, el gobierno deja de cobrar el impuesto e incluso subsidia implícitamente el combustible. En abril de 2026, con el WTI en 93 dólares, este mecanismo está activo y tiene un costo estimado de varios miles de millones de pesos mensuales.
Chile opera el MEPCO (Mecanismo de Estabilización de Precios de Combustibles), un fondo que acumula recursos cuando los precios internacionales están bajos y los libera cuando suben. El fondo tiene un límite de capacidad: si los precios permanecen altos durante muchos meses, el MEPCO se agota y el precio sube al consumidor.
Colombia mantiene subsidios directos al ACPM (diésel) a través del Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC). Con el Brent en 97 dólares, la deuda del FEPC con Ecopetrol por los subsidios acumulados ha vuelto a crecer.
Ecuador y Argentina subsidian los combustibles domésticos a través de precios regulados por debajo del mercado internacional, con el costo absorbido por el presupuesto del Estado o por las empresas estatales.
Lo que el consumidor puede esperar hoy
Con el WTI en 93 dólares y el Brent en 97, los consumidores de países sin mecanismos de estabilización ya están pagando precios de gasolina más altos. En los países con fondos de estabilización, el alza está contenida por ahora, pero los fondos tienen límites.
Si la crisis del Estrecho de Ormuz se resuelve en los próximos días y el petróleo retrocede hacia los 75-80 dólares, el alivio al consumidor llegará con cuatro a seis semanas de retraso. Si los precios se mantienen altos más tiempo, los mecanismos de estabilización regionales empezarán a mostrar sus límites.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento financiero o de inversión. Las condiciones del mercado petrolero pueden cambiar rápidamente.
Foto de portada: Refinería SATORP, Jubail, Arabia Saudita. Alyssa Frickson / Wikimedia Commons, CC BY-SA 3.0.